lunes, 13 de diciembre de 2010

Zorionak !

Ayer volvió a cumplir años. Es algo que hacemos todos, pero no todos tenemos la misma gracia para hacer. Ella cumple los años como un día más. Pero es que resulta que cada uno de sus días es como un cumpleaños. Siempre sonríe. Ayer no fue menos. Desde por la mañana empezó a encajar las aristas de los demás haciendo que todo el mundo sea un poco más feliz a su alrededor.
Cuanto más se la conoce más sorprendente resulta. A estas alturas de la excursión llevamos más tiempo andando juntos que separados. Nos conocimos cuando apenas habíamos ascendido a los dos mil metros de altitud, y ya estamos rozando los cinco mil. Hemos recorrido juntos lo más difícil de lo que hemos pateado hasta ahora, y nos queda lo mejor, nos queda lo más difícil. Porque lo más difícil junto a ella es lo mejor. Necesariamente. Porque a cada dificultad antepone buen humor. A lo desconocido lo envuelve con el sentido común haciéndote sentir seguro.
No solo es el compañero de cordada en el que confías sin reservas. Sabes que el otro extremo de la cuerda está en las mejores manos posibles, estás a salvo mientras ella asegura. Además al llegar al refugio su conversación es animada e inteligente. Conoce los recodos del camino y cada vía de cada pared como si los hubiese abierto ella. Y si no los conoce lo parece porque es capaz de darse cualquier largo de la vida de primero de cordada sin titubear.
Siempre discreta y siempre huyendo de un primer plano. Siempre trabajando en silencio. En lo laboral, en lo doméstico, en el ocio, en la salud y en la enfermedad. Siempre activa. Y pendiente de los demás. Siempre vigilando y siempre cuidando a cada uno de los que le rodean.
Por dentro supongo que tiene un mecanismo delicado, pero por fuera parece hecha de alguna aleación alienígena extremadamente dura. Podría uno creer que está a salvo de cualquier agresión del exterior. Y eso nos lleva a olvidarnos de que también puede sufrir.
Y sufre, seguro. Pero sufre hacia adentro. Y no se nota. Es capaz de sufrir, sonreir, trabajar cuidar a los suyos e ir de fiesta en el mismo momento y a la vez.
Y ayer volvió a cumplir años. Y a su lado los demás envejecemos mientras su sonrisa atemporal nos va reconfortando día a día.
Gracias al pasado cuando era destino por ponerla en la cota 1.900. A partir de aquel hito encontré el camino que lleva a la cima. Sin ella probablemente estaría perdido o de vuelta en el campo base.

lunes, 22 de noviembre de 2010

De montañas y montañeros.

Un hombre de aspecto sencillo se sube al escenario de un centro cultural. Desgrana imagen a imagen un resumen de quince años de esfuerzo al límite en el Karakorum. Se dice pronto. Quince años buscando subir montañas de la forma más limpia y decente que puede hacerse.
Nos cuenta pequeñas anéctodas, y de forma absolutamente inteligible al profano nos hace llegar parte de las sensaciones que se pueden sentir allá arriba. Nos explica los pormenores de las expediciones, y sobre todo nos ensalza a sus compañeros minimizando la importancia de su propia participación.
Es Mikel Zabalza, un grande del alpinismo. Un grande por su historial montañero y sobre todo grande por su actitud. Actitud montañera clásica. No en vano en contestación a una de las pocas atinadas preguntas del coloquio posterior a su exposición, se declara seguidor de Walter Bonatti.
Mikel ha subido por vías hasta entonces inexploradas, ha repetido vías de altísimo compromiso y ha participado en todo tipo de expediciones, pero siempre buscando la forma más auténtica de subir. Sin artificios, sin trampas, sin ayudas externas. Y siempre cuidando la montaña. Todo ello sin darle importancia. Simplemente como si no hubiese otra forma de hacerlo.
Y su forma de contarlo además es amena. A pesar de no parecer estar dotado de una locuacidad extrema. Muy propio de los grandes de la montaña. Hechos y no escalada de salón.
Después de todos estos meses de montañismo mediático es un bálsamo escuchar a este hombre de aspecto frágil y tímido, que para la ronda de preguntas se sienta en el borde del escenario con las piernas colgando, como un niño de cuarenta años que mira al vacío del público con más miedo que a un diedro de hielo en el K-2.
Y encaja con una sonrisa las preguntas entre estúpidas e impertinentes que le dirige un auditorio “chupiguay” que luce ropa técnica nuevecita, que no ha visto el monte más que desde el 4X4, ropa que él probablemente no tuvo para sí en alguna de sus primeras expediciones. Y se muestra educado, amable y agradecido. Ni un gesto que pueda delatar desagrado.
Gente curtida en las más feroces montañas y por las más inaccesibles vías. Gente estupenda. Y compañero de otros tan grandes como él. Vallejo, Iñurrategi, Akerreta, etc. Y escudero en ocasiones de grandes vedettes de la montaña a las que ha dado alas en sus ascensiones.
Grande Mikel, me emocionaste. Me hiciste sentir que todavía hay gente estupenda en la montaña.
Gracias por el viaje del sábado al Karakorum. Fue un sueño.

El amigo que ya no está.

El sábado perdí a un compañero indispensable durante los fines de semana desde hace un montón de años.
Nos habíamos conocido hace mucho y de forma casual. Desde entonces no falté casi ningún fin de semana a la cita y si no nos encontrábamos casi siempre fue porque él no se presentó.
Me tenía informado de lo que pasaba por ahí. Su punto de vista me resultaba próximo y su información era casi siempre veraz y sus opiniones apuntaban en la dirección en que yo tenía puestos mis ideales.
Por qué no decirlo, hice durante muchos años esfuerzos para acudir a la cita semanal, incluso ocasionalmente entre semana. Para ello debía dirigirme al centro de Madrid o si bien me encontraba en otra ciudad buscar algún lugar a donde él tuviese por costumbre acudir.
Hemos sido inseparables a pesar de las chanzas del resto de amigos a los que no podía explicar del todo bien esta lealtad. Ha sido uno más en mis tertulias, presente siempre con sus observaciones tan atinadas.
Pero ya llevaba tiempo mostrando signos de evidente enfermedad. Sus comentarios se alejaban de día a día de aquellos que me llevaron a la amistad. De todas maneras le seguía frecuentando esperando una mejora que al final no llegó.
Y por fin el sábado dejó de existir para mí.
El sábado como siempre compré en un kiosko del centro de Madrid mi ejemplar del Diario Vasco y al abrir las esquelas con el temor habitual de encontrar alguna cara conocida me encontré con la de Francisco Franco y la de José Antorio Primo de Rivera. A mi periódico se le había vuelto el alma negra, se me había muerto.
El Diario Vasco fue durante muchos años un referente de libertad, algo más que el periódico de una pequeña provincia. Hoy con la publicación de esta esquela ofende en lo más profundo a muchos de sus lectores y supongo que a la mayoría de los familiares de aquellos que compartieron página con dicha viñeta, seguramente euskaldunes de pro muchos de ellos.
Supongo que el número de lectores del Diario Vasco pertenecientes a la Federación Nacional de Combatientes (los que publican la esquela) que han podido recordar tan magno acontecimiento gracias a la publicación de la esquela, justifican la misma.
Por mi parte ya pueden los Combatientes (antes eran excombatientes) comprar el Diario Vasco, yo he dejado de necesitarlo.
Los símbolos siguen siendo importantes para algunos de nosotros y no me vale apelar a la libertad de mercado (las esquelas no dejan de ser un negocio), ni me vale tampoco apelar a la tolerancia y al “aquí cabemos todos”. Los que dejamos de caber somos los de siempre. Y quizá es mejor así, que cada cual tenga su sitio y algunos tengamos que seguir buscándolo.
A cada cual lo suyo.

jueves, 18 de noviembre de 2010

De la enfermedad ....

Tu estás enfermo macho …...

Esto le espetaba Isabel San Sebastian al señor Sostres después de su verborrea lúbrica ante un coro de menores, atentos espero a otros menesteres que no a las palabras del insigne contertulio.

Que haya un pavo de esta catadura no me extraña. Ni siquiera me extraña que le lleven a las tertulias después de haber denostado la figura del recientemente fallecido Labordeta (con el cuerpo aún caliente se permitía chanzas sobre el puño cerrado, etc). Claro que el Maño le habría contestado con alguno de sus por otra parte geniales y oportunos calificativos.

Este individuo se permite además comentarios acerca de la procedencia de los menores, que a sabiendas de que eran de Marruecos y de Cataluña, le induce a pensar que no proceden de colegios, si no de alguna ONG (no se si por lo de Marruecos o por lo de Cataluña). Interesante punto de vista, sobre todo teniendo en cuenta que él mismo es catalán.

No olvidemos además el consentimiento por la tácita, e incluso la aprobación por la risa y la sonrisa a los comentarios por parte de el resto de contertulios, entre los que brilla con luz propia Don Alfonso Ussia, que repachingado en su silla y con un tono que técnicamente podríamos definir como cuartelero le ríe la gracia al tipo con cara de estar encantado.

Todo esto no me extraña, es el día a día de nuestras televisiones, esforzadas en conseguir que nuestro vómito cada vez llegue más lejos, como en esos concursos de lanzamiento de hueso de aceituna, pero en versión gore. Lo que sí me extraña es que la televisión en que el hecho se produce esté más preocupada por empapelar al que ha filtrado la cuestión a los medios de comunicación que en saber que pensarán los padres de todos aquellos niños presentes, aunque sean moritos, que digo yo que también tendrán su corazón.

Tras la polémica generada alrededor de la triste figura de Sánchez Dragó, ahora esto.

Es un no parar. La derechona más feroz ha perdido la vergüenza, antes estas cosas por lo menos las hacían en sus tertulias alcohólicas, lejos de los espacios públicos. No es menos inmoral pero al menos no lo imponían al resto.

A ti te pueden invitar a un espacio de televisión, y allí te ponen a hacer bulto y los tertulianos sueltan lo que les viene sin que tu puedas rechistar. Siendo adultos no hay problema, en el momento que puedas te largas y ya está, pero en el caso de los menores tiene otras implicaciones. Supongo que es educativo llevar a los chavales a ver cómo se hace un programa, pero también me imagino la cara que se le queda al profesor al ver que sus chavales quedan expuestos a diatribas como la que vertió el pajarraco.

Pues eso, que a ver si encuentran al que filtró el vídeo del making off de la barbarie y le crujen. Y al señor Sostres que le paguen por su intervención. Y que le vuelvan a contratar, que desde luego ha conseguido darle una publicidad maravillosa a un programa que algunos no sabíamos ni que existía.

Cosas de la mercadotecnia de los mass-media.

Y luego le llaman cultura, o arte si me apuras.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Una mujer sencilla y ejemplar

Hace unas semanas falleció Marcelino Camacho. No puedo decir que yo fuese un fiel seguidor suyo, ni siquiera puedo decir que le tuviese gran simpatía. No conocí su obra de forma directa, y los resultados que de ella me han llegado (la actual C.C.O.O.) no me gustan nada.
Pero es indiscutible su lucha por los derechos de los trabajadores, su entrega y su honestidad, que le llevaron a una vejez modesta económicamente. Eso simplemente ya le hace grande por comparación a lo que estamos acostumbrados a ver.
No me imagino (y a lo mejor es que soy corto de miras) a Marcelino comiendo en el Bulli, o en Zalacaín, no creo ni siquiera que sus recursos económicos dieran para eso, sin embargo parece que no puede decirse lo mismo de sus sucesores al frente de la representación de los trabajadores.
Pero de todo el circo que se montó alrededor de su fallecimiento lo que más me llamó la atención fue la figura de su viuda.
Discreta, a un ladito, sin estorbar, dejando incluso en el entierro el lugar preferente a los políticos ávidos de foto y de televisión.
Me produjo un sentimiento de ternura absoluta.
Toda la vida soportando ir tras los pasos de un hombre que tuvo que ir a la cárcel por rojo, soportando una situación económica menos que justita porque había elegido por compañero a un rojo consecuente, condenada a ver como los demás a su alrededor escalaban socialmente.
Claro que esta mujer no habrá sido una víctima de su elección. Esta mujer es tan Marcelino Camacho como su difunto compañero. Y tan ejemplar como él o más, que para eso ha compartido todos los sinsabores de la militancia renunciando a las mieles de la corruptela a la que de buen seguro podían haber tenido acceso.
Y todos esos políticos indecentes que si han escalado socialmente, que desde luego no han mantenido la misma firmeza y que son de un supuesto rojo mucho más tenue que el del finado y su compañera tienen la desfachatez de dejarla a un lado en el entierro de quien fue su cincuenta por ciento. A ella, a la viuda.
No tienen vergüenza.
Un saludo a Marcelino y mis respetos y mi pésame a su viuda. Sois un ejemplo. Los dos.

Lágrimas comparativamente hablando ...

Hace unos días se levantó cierto revuelo con las declaraciones de Don Arturo Pérez Reverte acerca de las lágrimas vertidas por el ex ministro Moratinos en su despedida del cargo (o quizá realmente por las formas algo bruscas de Don Arturo).
Nada que objetar, ni a lo uno ni a lo otro. Me parece que Moratinos tiene derecho a emocionarse y me parece que el resto también puede opinar que en función del cargo que ostentaba debería saber controlar sus emociones en público.
Hasta ahí bien. Lo peor es compararlo con las lágrimas vertidas por el representante de la españolidad más furibunda en la fórmula uno, Fernando Alonso.
Ayer después de perder sus opciones de hacerse con el campeonato mundial, al terminar la carrera se puso a llorar amargamente. Y eso si que no. El muchacho ha ido de duro por la vida y perdonando a los demás desde que se hizo celebrity. Ha repartido críticas muy poco caritativas a diestro y siniestro, no ha escatimado gestos ofensivos hacia los demás, no ha sido ni buen compañero ni siquiera rival honesto. Bastan con los diferentes trafullos del presente campeonato para sostener éstas afirmaciones. Y ahora al perder echamos las lagrimitas.
Este chico es una víctima de una competitividad en la que si no eres el primero estás acabado. Y no se puede ser siempre el primero.
Algún día también perderá “la roja”, algún día también perderá Nadal, a todos les llega. Vimos perder a Induráin y a otros muchos. Yo por mi parte admiro a los deportistas en general y no me dejo cegar por la camiseta o el origen de los mismos, lo que me permite disfrutar de la competición gane quien gane, siempre que lo haga de forma limpia.
Los que de alguna forma hemos competido sabemos que cuando estás arriba sólo puedes bajar. Y al bajar te queda el recuerdo de lo que hiciste. Y si eres una figura pública queda además el ejemplo de tu calidad humana, del tipo de deportista que has sido, de los amigos que has dejado en el camino, o si no de los cadáveres. Y se te tiene presente por eso.
Fernando Alonso ha hecho trampas, ha discutido públicamente con sus compañeros de equipo, ha sido un niño mimado y se ha quedado sin caramelo. Y por eso la rabieta.
Puestos a elegir prefiero las lágrimas de Moratinos, además se suele presentar aseado y correctamente afeitado, otra diferencia a su favor.

martes, 21 de septiembre de 2010

Veremos una tierra que ponga libertad.

Sentado, con el ceño fruncido. La mirada al infinito, los ojos conteniendo las lágrimas a duras penas. Una mano sobre la otra y la otra sobre el bastón. La gorra de visera bien calada, inclinada hacia adelante. El bigote espeso. A simple vista fiero. Parece que va a gritar. De repente se levanta, como nervioso. Da dos vueltas hacia arriba y hacia abajo, sin ir a ningún sitio.

No está en una sala de espera cualquiera. No espera una noticia. Ya no espera nada. Simplemente no puede creer lo que le está pasando.

Todo cuanto podía sucederle le ha sucedido ya. Es imposible que algo le vaya a sorprender, ni siquiera puede inquietarle su futuro. Ya no.

Ahora su presente es su eternidad y su libertad su cárcel. Nunca nadie pudo apresar su pensamiento, ahora ya nadie podrá ni siquiera intentarlo.

Nos ha dejado José Antonio Labordeta, el de “Arremójate la tripa que ya viene la calor”, el de “Banderas Rotas”, el de “Somos”, el de “Canción de Libertad”. O para ser más exactos ha dejado a los suyos, porque los demás tenemos y tendremos todo cuanto él fue para nosotros. Su música, sus escritos, sus intervenciones en el Parlamento. Eso no nos lo van a quitar.

A nosotros nos queda lo mejor. La persona la perdemos todos un poco, pero las personas son patrimonio de sus seres queridos, no pueden serlo de todos a la vez. Sin embargo la obra si es universal, siempre accesible. Cualquiera podrá poner un disco en el que aquel maño de la voz tosca nos metía por los oídos esas palabras tan bellas al compás de una guitarra que de forma vehemente empujaba las notas musicales entre los versos. Cualquiera podrá también leer sus libros, incluso Youtube nos brinda la posibilidad de recordar sus exabruptos parlametarios (para mi siempre atinados y justos), que eclipsan inmerecidamente un trabajo político intenso y riguroso en defensa siempre de quienes le eligieron.

Algunos tuvimos el placer de verle a menudo cruzando la Carrera de San Jerónimo a la ida o a la vuelta de alguna sesión parlamentaria, siempre con su gesto hosco. A mi desde luego me quedaron siempre ganas de acercarme y estrechar su mano, pero me pudo la vergüenza y el sentido común, porque él no necesitaba estrechar mi mano y lo que se hace entre dos no puede ser beneficioso para uno solo.

Entre todos los homenajes mediáticos que estoy viendo que le caen me ha llamado la atención poderosamente uno de ellos, el que le hace un ex-alumno. Don Federico Jiménez-Losantos. Y me llama la atención porque desde luego habla muy bien de José Antonio, del Abuelo. Y ello me ha llevado a ver entrevistas grabadas de su paso por diferentes programas de televisión en los que Labordeta dejaba ver que aquel afecto era recíproco.

Nada más bonito que ver a dos símbolos ideológicos tan distantes respetarse y hasta quererse, por encima de la política.

Ese me parece el más bello legado. El de saber dejar a cada uno ser lo que es y quererlo en la diferencia.

No soporto a Jiménez-Losantos, yo no soy tan santo como el Abuelo, pero me ha emocionado el respeto mostrado tanto en vida como después.

Y por tanta santidad le viene el castigo, porque hoy Labordeta está a veces sentado y a veces dando vueltas nervioso porque no entiende por qué al final está en en Cielo. Porque él nunca pensó que pudiera existir. Y porque encima ahora es para siempre. Y encima Dios se sabe aquella de “habrá un día en que todos al levantar la vista ….”, y para colmo la canta todo el rato. Y desafina, el tío.

Por lo menos el cachito de Cielo que le ha tocado cae justo encima de Aragón, como en aquella película “Así en el Cielo como en la Tierra”. Porque ni siquiera Dios ha querido separarle de su tierra.

Gracias por todo, majo.





Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.

Hemos
perdido compañeros
paisajes y esperanzas
en nuestro caminar.

Vamos
hundiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar

tiempos
futuros y anhelados,
de manos contra manos
izando la igualdad.

Somos
como la humilde adoba
que cubre contra el tiempo
la sombra del hogar.

Hemos
perdido nuestra historia
canciones y caminos
en duro batallar.

Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas,
para poder andar

tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.

Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.

Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.

Vamos
a hacer con el futuro
un canto a la esperanza
y poder encontrar
tiempos
cubiertos con las manos
los rostros y los labios
que sueñan libertad.

Somos
como esos viejos árboles.